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Técnica y rituales del techado de Iglesia de Incahuasi son declarados Patrimonio Cultural de la Nación

Viernes, 04 Noviembre 2016
Se trata de una expresión cultural que implica la participación activa de la comunidad y está asociada a su historia, identidad y a su forma específica de entender y relacionarse con el mundo.

El Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación a los conocimientos prácticas y rituales asociados al techado de la Iglesia o iglisya qatay de San Pablo de Incahuasi, ubicada en el distrito de Incahuasi, provincia de Ferreñafe, en la región Lambayeque, dado que a través de esta actividad se reproduce y mantiene un conjunto de conocimientos y de prácticas ritualizadas, así como una noción compleja del espacio y de la armonía social que tienen un singular origen prehispánico y que se combinan con manifestaciones andinas contemporáneas.

El techado de la iglesia San Pablo de Incahuasi o iglisya qatay, es una faena que convoca periódicamente a los miembros de la Comunidad Campesina San Pablo de Incahuasi, con el objetivo de renovar el techo de paja de uqsha o ichu del templo, utilizando un sistema de trabajo comunal y una técnica ancestral de construcción. Esta faena de carácter festivo y ritual, es una actividad central para la historia e identidad de los incahuasinos y una expresión de la forma distintiva en que ellos entienden y se relacionan con el mundo en el que habitan.

Durante el último techado, realizado en agosto de 2015, fueron protagonistas de esta labor más de 700 faeneros de los sectores o caseríos de: Pueblo, Huasicaj, Machaycaj, Sinchigual, La Playa, Tungula, Huarhuar, La Tranca, Totora, Tasajera, Tolojpampa, Kutiquero, Tingo y Totorita.

La renovación periódica del techo de paja de uqsha de la Iglesia de San Pablo implica la utilización de técnicas constructivas y materiales que se remontan a tiempos prehispánicos, y que han sido transmitidas de generación en generación, junto con las concepciones sobre la naturaleza de los materiales, de los mismos procesos técnicos y de sus resultados.

Estas concepciones descansan sobre el entendimiento de que las cosas hechas por las personas, especialmente las casas, son entendidas como poseedoras de fuerza vital o upay que comparten con sus creadores, y a las que se les prodiga una ritualidad similar a la de los seres humanos.

En el caso de la iglesia de Incahuasi, el escenario ritual principal de la comunidad a través del culto a los antepasados, el cuidado y renovación de esta estructura se vincula con la posibilidad misma de la existencia y reproducción de la comunidad y de sus miembros.